Mensaje del Santo padre para la Cuaresma 2014

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04 de Marzo de 2014
    Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
 
La Santa Sede ha dado a conocer el Mensaje del papa Francisco para el tiempo litúrgico de la Cuaresma, que comienza el 5 de marzo con el Miércoles de Ceniza. El Papa Francisco toma como lema para su texto un fragmento de la Segunda Carta de San Pablo para los Corintios 8,9 en donde reflexiona acerca de la “pobreza que enriquece” y nos alerta contra tres tipos de miseria: “miseria material, moral y espiritual”, así como de las diferentes formas de pobreza que como humanidad actualmente padecemos.
 
En esta clave, es que queremos vivir este tiempo de conversión, al encuentro del Cristo, pobre y sufriente, que clama en aquellos hermanos que sufren, hambre, soledad y abandono. Con este objetivo les estamos enviando para su meditación en casa el DOCUMENTO con el mensaje íntegro del Santo Padre, así como un mensaje del entonces Cardenal Jorge Bergoglio el “Sufrmiento de los Inocentes” cuando fungía como Arzobispo de Buenos Aires, esperamos sea de gran riqueza para todos y cada uno de Ustedes.
 
Resumimos a continuación las ideas principales del mensaje para esta cuaresma:
 
La pobreza de Cristo
 
1. “Dios no se revela mediante el poder y la riqueza del mundo, sino mediante la debilidad y la pobreza: ‘Siendo rico, se hizo pobre por vosotros…’. Cristo, el Hijo eterno de Dios, igual al Padre en poder y gloria, se hizo pobre”.
 
2. “Dios no hizo caer sobre nosotros la salvación desde lo alto, como la limosna de quien da parte de lo que para él es superfluo con aparente piedad filantrópica. ¡El amor de Cristo no es esto!”.
 
3. “Cuando Jesús entra en las aguas del Jordán y se hace bautizar por Juan el Bautista, no lo hace porque necesita penitencia, conversión; lo hace para estar en medio de la gente, necesitada de perdón, entre nosotros, pecadores, y cargar con el peso de nuestros pecados. Este es el camino que ha elegido para consolarnos, salvarnos, liberarnos de nuestra miseria”.
 
4. “Cuando Jesús nos invita a tomar su ‘yugo llevadero’, nos invita a enriquecernos con esta ‘rica pobreza’ y ‘pobre riqueza’ suyas, a compartir con Él su espíritu filial y fraterno, a convertirnos en hijos en el Hijo, hermanos en el Hermano Primogénito (cfr Rom 8, 29)”.
 
5. “La riqueza de Dios no puede pasar a través de nuestra riqueza, sino siempre y solamente a través de nuestra pobreza, personal y comunitaria, animada por el Espíritu de Cristo”.
 
6. “Los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza”.
 
7. “La miseria material es la que habitualmente llamamos pobreza y toca a cuantos viven en una condición que no es digna de la persona humana: privados de sus derechos fundamentales y de los bienes de primera necesidad (…) Cuando el poder, el lujo y el dinero se convierten en ídolos, se anteponen a la exigencia de una distribución justa de las riquezas. Por tanto, es necesario que las conciencias se conviertan a la justicia, a la igualdad, a la sobriedad y al compartir”.
 
8. “No es menos preocupante la miseria moral, que consiste en convertirse en esclavos del vicio y del pecado. ¡Cuántas familias viven angustiadas porque alguno de sus miembros —a menudo joven— tiene dependencia del alcohol, las drogas, el juego o la pornografía! (…) Y cuántas personas se ven obligadas a vivir esta miseria por condiciones sociales injustas, por falta de un trabajo, lo cual les priva de la dignidad que da llevar el pan a casa, por falta de igualdad respecto de los derechos a la educación y la salud”.
 
9. “Esta forma de miseria [moral], que también es causa de ruina económica, siempre va unida a la miseria espiritual, que nos golpea cuando nos alejamos de Dios y rechazamos su amor. Si consideramos que no necesitamos a Dios, que en Cristo nos tiende la mano, porque pensamos que nos bastamos a nosotros mismos, nos encaminamos por un camino de fracaso”.
 
10. “La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. No olvidemos que la verdadera pobreza duele: no sería válido un despojo sin esta dimensión penitencial. Desconfío de la limosna que no cuesta y no duele”.
 
 
La Cuaresma es un tiempo adecuado para despojarse; y durante este tiempo de preparación nos hará bien preguntarnos de qué podemos privarnos a fin de ayudar y enriquecer a otros con nuestra pobreza. Preparémonos espiritualmente para vivir este tiempo de gracia con intensidad tanto en lo personal como en nuestras comunidades.

Te invitamos a descardar estos documentos en la sección Publicaciones/Documentos para que los imprimas y compartas entre tus comunidades y familiares.
 
Que la mirada del Padre nos cubra y María Santísima nos guíe en nuestro caminar.
 
 
Margarita Ortiz Tirado

Presidenta
VII Consejo Central
Alianza de Amor SCJ


«Ningún acto de virtud puede ser grande si de él no se sigue también provecho para los otros...  Así pues, por más que te pases el día en ayunas, por más que duermas sobre el duro suelo, y comas ceniza, y suspires continuamente, si no haces bien a otros, no haces nada grande». San Juan Crisóstomo